La digitalización es un fenómeno imparable que convulsionará el espacio audiovisual en los próximos años; un proceso transido de profundos y complejos cambios se verán abocados los radiodifusores, catalizadores de una transformación que se entronca en una dinámica convergente.
Pero el más-allá es lejano e impreciso y los radiodifusores deben responder de cuentas de resultados cercanas y concretas. La estrategia a largo depende de condiciones técnicas exógenas. La táctica a corto depende de la capacidad financiera, es decir, existe mercado en términos de “rentabilidad razonable”.
En la actualidad, los radiodifusores están más preocupados por la inversión a la que deberán hacer frente los próximos años en lugar de ocuparse más de crear contenidos multiplataforma o de generar más interés por el medio en los segmentos jóvenes. Pero, mientras tanto, una pregunta: ¿quién paga esta fiesta?
La televisión móvil es otra cuestión que surge con fuerza tras la llegada de la TDT. La evolución natural del sector de las telecomunicaciones hacia la recepción móvil de contenidos viene avalada por los sucesivos éxitos cosechados a raíz de campañas puntuales de captación de nuevos clientes a través de la oferta de contenidos audiovisuales.
Tras la elección de la TDT como tecnología llamada a sustituir a la televisión hertziana terrestre, una pregunta ineludible emerge con fuerza: ¿se llegará a fusionar la alta definición con la TDT? En un momento como el que asistimos de replanteamiento del sector parece oportuno señalar que la coyuntura para abordar esta cuestión alcanza su máximo grado. Se trata de un momento de oro para plantear su implementación. |