Si en el modelo analógico, el mercado publicitario y las aportaciones directas e indirectas de las administraciones públicas sostienen prácticamente todo el peso del sector, en el paradigma digital se da un desplazamiento de las fuentes de financiación del sector.
Ahora, la principal novedad se produce con la implicación directa de los espectadores en el negocio audiovisual: las audiencias se transforman literalmente en clientes, puesto que los productos se convierten previamente en mercancías que se pueden individualizar, empaquetar y distribuir a usuarios concretos. En la siguiente infografía puede apreciarse el actual modelo de gestión de televisión.
Ya no se producen programas para intercambiar audiencias por ingresos publicitarios, sino que se gestionan usuarios de servicios integrados de comunicación. Este proceso de cambio supone una pérdida de peso relativo de las administraciones públicas en la financiación del sistema global de la televisión -como consecuencia directa de la apertura de los mercados y la aparición de numerosos operadores de diversa índole-.
Laura Caballero Trenado